Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Ecce Homo en su Sagrada Presentación al pueblo y María Santísima del Amor y la Misericordia


Ir al Contenido

Grupo Escultórico

Patrimonio

NUEVO MISTERIO




1. El origen del proyecto y la elección del imaginero.


Desde su fundación en 1994, esta hermandad tuvo entre sus objetivos acompañar a la imagen titular de Nuestro Padre Jesús del Ecce Homo con un grupo de imágenes secundarias que conformaran un paso de misterio que representase el momento en que Poncio Pilato presenta a Jesús al Pueblo, después de haber sido flagelado.

Tras la Semana Santa de 2003 la Junta de Gobierno entró en contacto con varios imagineros con el fin de poder decidir quién, por su estilo, forma de trabajar y presupuesto, se encargaría de ejecutar un proyecto de tanta importancia para nuestra corporación.



Los primeros nombres que surgieron: el autor de nuestros titulares, Valentín García Quinto, José Antonio Navarro Arteaga, encumbrado imaginero sevillano, autor entre muchas obras de las imágenes secundarias del misterio de "La Flagelación" de la Hermandad de las Cigarreras y Darío Fernández Parra, joven valor ya reconocido en los ambientes cofrades de Sevilla. A éstos se unieron tres jóvenes promesas avaladas por artesanos y expertos próximos a nuestra hermandad, Mariano Sánchez del Pino, presentado por los tallistas Hermanos Caballeros, Lourdes Hernández Peña, presentada por el orfebre Ramón León Peñuelas y Fernando Aguado Hernández, presentado por el anterior Hermano Mayor de la Hermandad de San Benito, Manuel Rodríguez Hidalgo.

Conocido, de forma aproximada, el nivel de precios en el que se podría presupuestar el proyecto por un artista del cartel de José Antonio Navarro Arteaga, se decidió descartar esta opción, por estar completamente fuera del alcance de las posibilidades de nuestra hermandad. Además de este motivo, también se optó por buscar un artista emergente, con ganas de demostrar su talento, al considerar que un autor tan encumbrado tiene ya suficientes encargos en hermandades de gran cartel de Andalucía, como para sentirse especialmente motivado por nuestro proyecto, amén de una lista de espera de varios años para poder comenzar su realización.

Se descartó también el nombre de Valentín García Quinto, pese a la excelente relación que siempre se ha mantenido con este fabuloso artista, que tan magníficas obras nos dejó, por entender que dada la posible dilatación de la ejecución del proyecto a lo largo de los años, sería más recomendable optar por un imaginero joven, con mucho recorrido por delante en su trayectoria profesional.
Así, se pasó a conocer personalmente a Darío Fernández Parra, Lourdes Hernández Peña, Mariano Sánchez del Pino y Fernando Aguado Hernández y tras valorar distintos aspectos artísticos, personales y presupuestarios, se optó por apostar por Fernando Aguado Hernández.



2. El Escultor.


Fernando Aguado Hernández nació en Sevilla en 1979, iniciándose en el mundo de las bellas artes como discípulo del profesor y escultor, Juan Manuel Miñarro López. Es Licenciado en Bellas Artes, con la especialidad de Restauración, por la Universidad de Sevilla. Además, es un gran cofrade, perteneciendo a hermandades como El Silencio, Las Aguas, Santa Genoveva, La Amargura, Las Cigarreras y el Rocío de Sevilla.

Su formación artística está abierta no sólo a la imaginería, sino que trabaja también la pintura de caballete; prueba de ello son algunas de sus obras: Primer Premio del Cartel del Pregón Universitario del año 2000, Cartel del 250 aniversario de la Hermandad de las Aguas o el Cartel de los 200 años de la bendición de la Divina Pastora de Capuchinos.

Su primera obra imaginera para Sevilla, ha sido el Nazareno de la Caridad, para la Hermandad de San José Obrero, bendecido en la Cuaresma del año 2004. También ha realizado restauraciones diversas, caso de los borregos de la Hermandad de la Divina Pastora de Triana. Igualmente ha realizado las pinturas para la edición impresa del Pregón de las Glorias 2004, pregonado por Enrique Casellas.

Otros trabajos son portada del Boletín de la Hermandad del Dulce Nombre y Estrella, trabajos de diseño de orfebrería, bordados y esculturas, así como composición de marchas profesionales, diseño del Banderín de San Juan de la Hermandad de Santa Genoveva, gloria para el techo de palio de la Hermandad del Cautivo de Morón, dos ángeles en madera para la Patrona de Gelves, así como numerosos proyectos par particulares o la pintura del Señor de los Gitanos, que ilustraba el Llamador de papel 2002, Cartel del XXV Aniversario de la cuadrilla de hermanos costaleros de la hermandad de La Paz, etc.

Pero además Fernando vive intensamente su pasión por la música y las cofradías, ocupando puestos en sus procesiones tales como costalero, servidor o librea o contraguía a las órdenes del capataz. Como músico, lo mismo compone marchas procesionales que se mete de lleno en el sentimiento del flamenco a golpe de cajón o formando parte de coros de hermandades.

3. Las Imágenes Secundarias del Misterio


Claudia Prócula


Claudia Prócula era oriunda de la Galia Bracata y adquirió la ciudadanía romana, de pleno derecho, al contraer matrimonio con Pilato. Al parecer, cuando Claudia Prócula llegó a Palestina, comenzó a interesarse por la religión hebrea, siguiendo la costumbre de las damas patricias. Pronto oyó hablar de Jesús y quedó interesada en su doctrina, posiblemente atraída por las predicaciones del Bautista. La tradición cuenta que fue el Centurión de Cafarnaúm quien le habló, por vez primera, de Jesús y sus Discípulos.

La Madre Emmerich, en sus Revelaciones, nos dice que Claudia envió un mensaje a su esposo, antes que Jesús abandonara el Litóstrotos (en hebreo gabbata) camino del palacio de Herodes. Le sugirió que fuera cuanto antes a reunirse con ella, pues necesitaba hablarle y, cuando Pilato llegó la encontró afligida y llorosa. Ella entonces le suplicó que no hicieran daño alguno a Jesús y le reveló las visiones que, en sueños, había tenido. Parece ser que, Pilato, en señal de promesa de no condenar a Jesús, entregó un anillo a su esposa.




El evangelista Mateo, único que relata hechos en los que, aquella mañana, intervino Prócula, es complementado por los textos apócrifos, cuando relatan la respuesta de los sanedritas a Pilato:

"... - ¿No te hemos dicho que es un mago? Sin duda ha enviado un sueño quimérico a tu mujer."

Entonces Pilato tomó el mensaje que su mujer le enviaba y el cual le decía:

"... - Claudia Procula te recuerda lo prometido esta mañana."

Y, acto seguido, Pilato devolvió a su esposa el anillo, como señal de que seguía manteniendo su promesa.

Nada dicen los Evangelios de la reacción que el mensaje de Claudia provocó en Pilato, pero, con toda seguridad, intentó buscar alguna fórmula legal para, sin comprometerse demasiado, cumplir la promesa realizada.

Poncio Pilato


Poncio Pilato desempeñó el cargo de prefecto de la provincia romana de Judea desde el año 26 d.C. hasta el 36 o comienzos del 37 d.C. Su jurisdicción se extendía también a Samaría e Idumea. No sabemos nada seguro de su vida con anterioridad a estas fechas. El título del oficio que desempeñó fue el de praefectus, como corresponde a los que ostentaron ese cargo antes del emperador Claudio y lo confirma una inscripción que apareció en Cesarea. El título de procurator, que emplean algunos autores antiguos para referirse a su oficio, es un anacronismo.

Los evangelios se refieren a él por el título genérico de "gobernador". Como prefecto le correspondía mantener el orden en la provincia y administrarla judicial y económicamente. Por tanto, debía estar al frente del sistema judicial (y así consta que lo hizo en el proceso de Jesús) y recabar tributos e impuestos para suplir las necesidades de la provincia y de Roma. De esta última actividad no hay pruebas directas, aunque el incidente del acueducto que narra Flavio Josefo es seguramente una consecuencia de ella. Además, se han encontrado monedas acuñadas en Jerusalén en los años 29, 30 y 31, que sin duda fueron mandadas hacer por Pilato. Pero por encima de todo ha pasado a la historia por haber sido quien ordenó la ejecución de Jesús de Nazaret; irónicamente, con ello su nombre entró en el símbolo de fe cristiana: "Padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado…".




Su presencia en el Credo es de gran importancia, porque nos recuerda que la fe cristiana es una religión histórica y no un programa ético o una filosofía. La redención se obró en un lugar concreto del mundo, Palestina, en un tiempo concreto de la historia, es decir, cuando Pilato era prefecto de Judea.

Según los Evangelios, Jesús fue apresado por un grupo de hombres armados, por orden de Caifás y los sumos sacerdotes. Solicitaron a Pilatos que le ejecutara, ya que la pena capital sólo podía ser aplicada por los romanos. A pesar de no hallarlo culpable, Pilatos deja que el pueblo decida entre liberar a un preso de nombre Barrabás o liberar a Jesús.

El pueblo liderado por los sumos sacerdotes escogen la liberación de Barrabás y la crucifixión de Jesús. Ante esa decisión Pilatos se lavaba las manos para indicar que no quería hacer parte de la decisión tomada por la muchedumbre. Pilatos dice "No soy responsable por la sangre de este hombre". A lo que la multitud responde "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros descendientes."






Barrabás

De Barrabás, poco se sabe, aparte las referencias que de él se hacen en los Evangelios, tanto en los canónicos como en los apócrifos. Sabemos que se encontraba en la prisión de la fortaleza de la Torre Antonia, juntamente con otros dos delincuentes, llamados Dimas y Gestas. Sobre el famoso delincuente, que fue canjeado por Jesús, se ha especulado sobre su pertenencia a la secta de los Zelotes, nacionalistas judíos que luchaban por liberar a su nación de la dominación romana.

Barrabás es un personaje citado en el Nuevo Testamento, concretamente en relación con el proceso de Jesús ante Poncio Pilato. Según Marcos y Lucas, estaba encarcelado por haber participado en un motín en el que se había cometido un homicidio (Mc 15,7; Lc 23,19); Juan indica que era un bandolero (Jn 18, 40); y Mateo, se refiere a él sencillamente como "un preso famoso" (Mt 27, 16). La pena para su crimen habría sido la crucifixión, pero según las escrituras de los evangelios habría existido una tradición que permitiría o requeriría que Pilatos indultara a un preso sentenciado a muerte durante la Pascua mediante aclamación popular. A la gente reunida ("ochlos", que se convirtió en "los judíos" o "la multitud" en las traducciones) se le ofreció la opción de liberar a Jesús o a Barrabás. Se habría aclamado popularmente la liberación de Barrabás, con la consecuente crucifixión de Jesús.




Sanedrita


De todas las asambleas cuya responsabilidad ha perdurado en la historia, sobre una pesa una responsabilidad excepcional: la que presidió los últimos días de vida nacional del pueblo judío. Fue ella la que juzgó y condenó a Jesucristo. Lleva en la historia un nombre especial: se denomina sanedrín.

El Sanedrín era, en el Antiguo Israel, una asamblea o consejo de sabios estructurado en 23 jueces en cada ciudad judía. A su vez, el Gran Sanedrín era la asamblea o corte suprema de 71 miembros del pueblo de Israel. Funcionaba como un cuerpo judicial cuya jurisdicción no se limitaba solamente a asuntos religiosos sino que también actuaba en el ámbito civil. Funcionó durante la época de la dominación romana de Israel, desde la etapa final del Segundo templo de Jerusalén hasta el siglo V. Estaba dirigida por un sumo sacerdote.

Como gobierno religioso tenía a su cargo fijar la doctrina religiosa judía, establecer el calendario de fiestas y regular la vida religiosa del país. Como gobierno político, elaborar y aprobar las leyes, verificar el cumplimiento del marco legal y juzgar los delitos. Estos poderes estaban limitados por las autoridades romanas. Así por ejemplo, si el Sanedrín condenaba a muerte a una persona, no podía aplicarse la sentencia sin la autorización del gobernador o procurador romano.

Se sabe que en el Gran Sanedrín existían tres partidos: los saduceos, los fariseos y los zelotes.



Los Soldados Romanos


En las provincias del imperio romano, los soldados de los destacamentos militares eran uno de los estamentos que aseguraban la paz y tranquilidad en dichos territorios. A mantener este status también se sumaban los gobernadores, prefectos y magistrados locales.

El legionario (en latín legionarius) era el integrante de una unidad militar del ejército romano. Esta se conformaba generalmente por ciudadanos romanos mayores de 15 años. La duración del servicio militar de un legionario era en la República temprana la de la duración de la campaña militar. En el siglo II a. C. se estableció que el servicio máximo debía ser de 16 campañas. Después de las reformas de Mario, el tiempo de servició quedo fijado en 25 años, que fueron rebajados a 20 en época de Augusto. Recibía un paga por sus servicios y, al finalizar su enrolamiento, tierras o, a partir de Augusto, un premio en metálico abonado por el Aerarium Militaris.

El legionario estaba generalmente armado con dos jabalinas (una pesada, el pilum (plural: pila) y otra ligera), una espada (gladius), y hasta la época de Tiberio, un puñal (pugio). Para su protección portaba un casco (galae), una armadura de anillas (lorica hamata), placas (lorica segmentata) o escamas (lorica squamata) y un escudo rectangular (scutum) que lleva una protección metálica o bloca para la posición de la mano. Completaban su equipamiento (impedimenta) un par de sandalias (caligae) y una mochila o morral (sarcina).




Página de Inicio | Noticias | Hermandad | Patrimonio | Estación de Penitencia | Secretaría | Publicaciones | Galería | Costaler@s | Enlaces | Diccionario Cofrade | Hemeroteca | Calendario hasta 2050 | Cuenta atrás y Climatología | Contacto | Aviso Legal | Mapa del Sitio


Regresar al contenido | Regresar al menú principal